Inteligencia de las emociones ®

Hay emociones que nos gusta experimentar y otras que no, pero esto no da derecho para calificar a unas como “buenas” o “positivas” y descalificar a las otras como “malas” o “negativas”. 
Las emociones son sabias, todas tienen su razón de ser, cumplen una función.

Por ejemplo: El miedo nos avisa que existe una desproporción entre lo que vivo como una amenaza y los recursos que dispongo para enfrentarlo. El enojo surge ante la frustración de algo que deseo que sea de una forma, pero es de otra. La tristeza nos llama a la introspección, a la pausa, a hacer eje en nosotros mismos para recuperarnos y sobrellevar alguna adversidad.

Las emociones son una especie de tablero de luces en las que cada una de ellas nos indica cómo estamos. Puede que agrade o no lo que señalan, pero, aunque desagrade, la solución nunca es aflojar la lamparita… se apagará sola en cuanto se resuelva el problema que causó su encendido.

Las emociones siempre nos traen un mensaje, lo descifraremos mejor cuanto más las contemplemos sin emitir juicios de valor. Darnos cuenta de lo que sentimos sirve para orientarnos en la vida de una manera más plena y satisfactoria.

Juan A. Currado

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