Tejer vida ®

Un tejido se hace con cientos de puntos y cierta cantidad de lana. Cada uno puede ser hecho descuidadamente, total es sólo un punto pequeño y lleva poca cantidad de lana; pero si esto se hace costumbre… sin dudas que la desatención con la que fue realizado se notará en la calidad de la pieza terminada y ya no habrá más lana. O, en cambio, cada punto puede ser hecho con esmero, aunque sólo sea un punto pequeño y lleve poca cantidad de lana; si esto se hace habito… seguro que el cuidado con el que fue realizado también se notará en la calidad de la pieza terminada y se habrá aprovechado todo la lana.

Así como un tejido es nuestra vida. Está hecha de pequeñas cotidianidades, de cientos de momentos y de cierta cantidad de tiempo. Podemos vivirlos sin darnos cuenta, descuidadamente, total es sólo un breve momento; pero si esto se nos hace costumbre… sin dudas que, a la larga, la desatención y descuido se notará en la calidad de nuestras vidas y nos quedaremos sin tiempo. O, en cambio, cada momento podemos vivirlo a consciencia, esmeradamente; a la larga, la atención y el cuidado también se notará en la calidad de vida que tengamos y habremos aprovechado nuestro tiempo.

Siendo conscientes de cada momento podemos hacer uso adecuado de nuestra energía, es decir: seremos impecables. Y la impecabilidad (explicaba Don Juan Matus, en los escritos de Carlos Castaneda) es hacer lo mejor que podemos en lo que estamos participando. Claro que, para lograrlo, es condición pensar lo que sentimos y hacer lo que pensamos.

Juan A. Currado

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