Estar. Nada más, ni nada menos ®

En ocasiones queremos que nos alcen, que nos lleven, porque nuestras piernas parecen no soportar el peso. Pero las más de las veces necesitamos que no hagan nada, o… mejor dicho, que tan solo nos escuchen sin decir palabra, con ese silencio profundo en el que uno se sabe comprendido y no juzgado, con esa presencia que parece quieta pero que acompaña, es cuando el alma siente el abrazo de otra alma.

Juan A. Currado

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