De dudas y certezas ®

Hay dudas y dudas. Están las que paralizan, pero hoy no me referiré a ellas. Prefiero hablar de las otras, de las que mueven, las curiosas. Son las que van de aquí para allá, no nos dejan quietos. Asumen su subjetividad. Admiten no saber, buscan, preguntan, remueven… tantean algo que se les parezca a una respuesta y ahí se acomodan, descansan un rato, hacen silencio. Pero no por mucho tiempo, pronto vuelven a estar incomodas y otra vez se mueven… nos mueven.

Y también hay certezas. Están quietas. No les interesa ir donde no conocen. Nos hacen estar quietos, inmóviles. Presumen objetividad. No preguntan, porque ya saben. No buscan, porque ya encontraron. No revisan, porque ya acertaron. Tampoco prueban nada parecido a una respuesta, porque para todo tienen “la respuesta”. Y ahí se instalan, descansan en un descanso eterno, se entronan en un sordo silencio. Nada las incomoda, nada las mueve, tampoco se conmueven.

Con las dudas se hacen puentes, se abren puertas y se mira que hay detrás de cada una de ellas. Con las certezas se fabrican grietas, se cierran puertas y no importa cuanto queda atrás. 

Mientras que para Octavio Paz “aprender a dudar es aprender a pensar”, para Deijo Schlatter “la certeza está más lejos de la verdad que la misma mentira”.

Juan A. Currado

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