Sanación y curación ®

Para comprender el proceso salud/enfermedad desde una mirada más integral (holística) resulta útil distinguir “sanación” de “curación”. Y esto es válido tanto para cuando peligra la salud de una persona como la de una sociedad (por ejemplo, ante la actual pandemia).

“Curación” hace referencia a la acción y efecto de curar. Y “curar” tiene que ver más con reparar algo dañado. Aplica mejor para referimos al aspecto físico.

“Sanación” tiene que ver con recuperar la armonía con uno mismo, con los otros y con el entorno. Y la palabra “armonía” remite a palabras tales como unión, combinación, proporción, correspondencia, amistad y buena correspondencia entre las personas. Tiene un significado amplio, profundo y trascendente; incluye los aspectos físico, emocional, mental y espiritual. Resulta interesante que la palabra inglesa “heal” (sanar) tiene la misma raíz que “whole” (con un doble significado de “sano” y “totalidad”) y “holiness” (santidad).
En todo momento necesitamos sentirnos parte de algo o de alguien más, siempre estamos buscando la experiencia de unidad/totalidad; durante esa búsqueda vamos desde uniones/totalidades pequeñas hacía uniones/totalidades mayores. Por esto es que la “sanación” siempre permite avanzar hacía mayores niveles de armonía interna y externa; requiere de un compromiso activo de nuestra parte, se trata de un peregrinar constante hacía la unidad… así como lo es alcanzar la “santidad”.

Si el proceso de “sanación” es interrumpido puede valerse de la “enfermedad” para que revisemos el grado de armonía (interna, con los otros y con el entorno) que venimos teniendo, es como si nos dieran un coscorrón para que dejemos de distraernos y prestemos atención a lo que más importa.

Como consecuencia de la “sanación” puede haber “curación”, aunque puede no haberla. No siempre lograremos curarnos, somos mortales. Pero siempre podemos “sanarnos”, aunque la “curación” resulte imposible; inclusive se puede sanar al momento de la muerte (es cuando decimos que una persona “murió en paz”).
Por otra parte, puede haber “curación” sin “sanación”. En tales casos se “repara” el cuerpo (los síntomas) sin ningún cuestionamiento respecto al cómo se está viviendo, es cuando la persona se aferra a que todo siga igual y a que
su problema de salud se resuelva sin tener que hacer más que, por ejemplo, tomar algún fármaco.

Las acciones a realizar variarían según si se pone el énfasis en la “curación” o en la “sanación”. En el ejemplo de la actual pandemia, podemos enfocarnos sólo en cómo curarnos o aprovechar también para sanarnos individual y colectivamente. La decisión es nuestra… Tengamos en cuenta que podemos tener éxito o fracasar cuando el objetivo es únicamente la “curación”. Pero siempre ganamos cuando lo que se busca es la “sanación”.

Juan A. Currado

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