Rechazo y transformación ®

Rechazamos todo aquello que no queremos, sea porque no nos gusta o porque nos hace daño. Rechazar es una manera de decir “no”.

El primer paso del rechazo es hacer que algo retroceda, es la acción de separarlo de nosotros, de ponerlo en un lugar aparte… excluirlo. Es el origen de la dualidad. Perpetuarse en esa actitud produce fragmentación, crea conflicto.

Pero rechazar no concluye en la acción de separar ni excluir. Ya que, si todo es Uno, no existe lugar aparte donde poner o descartar aquello separado sin que, de una manera u otra, siga afectando a la totalidad. Por eso que lo separado (trátese de pensamientos, sentimientos o de personas) siempre reaparece. Lo reprimido, invariablemente, encuentra maneras de retornar y serán maneras más distorsionadas cuánto más férreamente se lo rechace.

El segundo paso al rechazo es la transformación… la transmutación, consiste en trascender la dualidad para volver a la Unidad. Nada se convierte en lo que no Es. Por el contrario, la verdadera transformación consiste en ver lo que Es a través de lo que no es; la transmutación ocurre cuando se halla la intención positiva en todo sentimiento, en todo pensamiento y en cada acción… y se le facilita su manifestación.

Donde sea que veamos dualidad, fragmentación y conflicto… es señal de que aún estamos en la primera acción del rechazo y que, por ahora, ignoramos como dar el siguiente paso.

Juan A. Currado

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