¿Solamente dar? ©

Hay quienes creen que la capacidad de dar y de decir si a todo lo que le pidan es propio de una “buena persona”… tal es así que hasta dan antes que le pidan. Suponen que cuanto más den y cuanto más satisfagan lo que otro necesita más buenos serán y, por consiguiente, las personas estarán con ellos y los querrán. Pero, al proceder así, hacen como si su única o más valiosa cualidad fuese su disponibilidad incondicional a la necesidad del otro, descreen que puedan ser elegidos y queridos de no hacer así. Entonces, siempre dan mucho esperando recibir, a veces, un poco de lo que tanto necesitan. Sin embargo, tras la benevolencia servil, suele haber un pedido de reconocimiento y afecto. Dar, desmesuradamente, puede ser más signo de carencia que de abundancia.

Si bien el ser servicial puede considerársela como una cualidad admirable, también puede serlo la capacidad de decir “no” (además de si) y la de saber pedir (además de la de dar). Nadie tiene todo como para no necesitar algo de otro y a nadie le falta tanto como para no disponer de algo para dar. La reciprocidad sustenta los vínculos. Es tan necesario saber ofrecer y dar como el saber pedir y recibir.

Juan A. Currado

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